Redefiniendo el significado de ALM

Estuve leyendo una interesante entrada en el blog de Jim Highsmith sobre el futuro del ALM (Application Lifecycle Management) y el Agile ALM. Comenta el autor del post como ALM eran siglas que reinaban principalmente en los tiempos del ciclo de vida en cascada, junto con otras antiguas prácticas como el “Business Process Reengineering” (qué tiempos, cuanto proyecto de consultoría de fin incierto se escuchó hace unos años sobre esto). Posteriormente, los principios de manifiesto ágil, principalmente el “Individuals and Interactions over Process and Tools”, aparecieron para prevenir del riesgo de olvidar a las personas y centrarse sólo en procesos.
Pero en algún momento, según comenta el autor, en un exceso de reacción frente a los procesos, algunos “agilistas” interpretaron el principio de “Individuals and Interactions over Process and Tools” como un “ni procesos ni herramientas”. Y no es que no se deba tener un proceso, la idea es tener un proceso simplificado. E, igualmente, la idea no es si hay que tener un ALM o no, la cuestión es qué tipo de ALM implantar. Lo que se precisa es una nueva definición de qué es ALM, una definición que recoja las buenas prácticas ágiles, y en la que parece que ya se han puesto a trabajar

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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