Los rebrotes del Lado Oscuro

No sé si habrá sido porque estas semanas he estado un poco más ausente de postear, de redes sociales, etc., entre otras, como te conté ayer, por las actividades de terminar formaciones online en 233academy.com o terminar el libro de 23 historias de Equipos Ágiles.

Pero, y quizá sea casualidad, volviendo a revisar con más detalle el Linkedin, conversando ahora que, durante este confinamiento, te llama más gente y te cuenta sus cosas, hablando con gente a la que ayudo (ahora desde la distancia) trabajando en que sus equipos Ágiles sean mejores, etc., he notado un potente resurgir de prácticas oscuras que ya creía más olvidadas (no desterradas, pero creí que estaban menos fuertes).

Entrar en el detalle de la oscuridad de cada una se iría del alcance del post (si que, me he dejado liar para tratar una de ellas con detalle en un Meetup online el martes 5 a las 19:00 sobre estimar y no estimar, te puedes apuntar aquí).

Estoy seguro que habrá post antiguos de cada uno, pero, al menos, quería compartirte la oscuridad que yo veo, para que estés al tanto y te cuides, donde, principalmente he visto rebrotes en…

Las jerarquías, el Agile Coach es el jefe de…

Cómo nos gustan las jerarquías, y si ya no están «de moda», por los problemas que conllevan a la auto-organizaciones de los equipos, pues, de manera disimulada… jerarquizamos los roles que, típicamente, consideramos como Ágiles (o más bien Scrum).

Y ahora resulta, je, que queremos ser Agile Coach porque está por encima del Scrum Master, y ser Product Owner porque es «más jefe».

En fin, hay cosas que no tienen arreglo

El Sprint cero y el mundo proyecto

La verdad que lo de trabajar por proyectos no se fue nunca y, en algunos entornos, no se irá.

Pero habíamos, con sus problemas (y no en todos los sitios), aprendido a hacer convivir el mundo equipo (que es lo más Ágil) con el mundo proyecto hasta que… me he vuelto a encontrar con Sprints Cero. Ya la habéis liado.

Mira que de esto ya os hablé en su día, al menos, que recuerde, en 3 síntomas de que te gestionas por proyectos y no por equipos (lo que hace difícil un modelo de trabajo ágil). Pero nada.

Por favor, dejar a los equipos Ágiles trabajar en Ágil, no los liéis con cosas de proyectos vestidas de Sprint cero.

Las certificaciones

Será porque ahora hay como mucho movimiento con preparar Cvs y revisar candidatos. No lo sé. Pero hay una locura con las certificaciones Ágiles que no es normal. 

Que una certificación NO está mal como reconocimiento a superar un curso (yo mis las doy de Management 3.0, Scrum Manager, etc., y tengo muchas), el problema es que ha llegado un punto que parece que da igual el curso, que solo importa el sello, y que, para quien contrata, da igual saber (experiencia, pruebas de ello, etc.).

No me alargo más, que ya solté el rollo con esto el otro día en Linkedin.

Equipos grandes

Pero, vamos a ver, si esto es que aparte de antiguo, comprobado mil veces en el mundo real, es que está súper estudiado y documentado que es un error… No entiendo como en 2020 volvemos a tener equipos grandes, pero, es más, es que había quien tenía equipos pequeños… y los ha juntado para tener uno grande.

No entiendo nada.

Safe

Pensé que lo de SAFe no iba a durar tantos años. Y mira que escribí sobre ello hace años, (2013) El imperio contraataca. SAFe, la metodología rebelde, pesada pero disfrazada de ágil o en (2017) Ten cuidado y no estés tan seguro con #SAFe. Pero nada, «no hay manera», nos han colado SAFe «como Ágil» y con sus certificaciones. 

Mira que en mis resúmenes del Ágile 2019 de Washington ya te contaba que, por suerte, había tomado fuerza el «Cherry Picking», pero, nada, a nosotros nos va la marcha procedimentar, jerárquica y certificadora de SAFe.

En fin, que la Agilidad de acompañe.

3 comentarios en “Los rebrotes del Lado Oscuro”

  1. Ordenar, estructurar, jerarquizar… son aspectos de nuestra actividad necesarios para poder sacar mayor rendimiento a nuestro trabajo, individual o en equipo. Y no deberían ser problemáticos por sí mismos; lo son por la forma en que lo afrontamos los seres humanos, algo que está intrínsecamente ligado a nuestra mentalidad y cultura tradicionales.

    El “movimiento Agile” ha rejuvenecido el pensamiento respecto a cómo se organizan y relacionan las personas en los equipos y en las empresas. Por muy positivo que haya sido su aportación a la mejora de la productividad, lo fundamental es que ha mostrado que hay otra forma de organizarse, más transparente, más colaborativa y más confiada, donde se puede compartir el éxito y las recompensas, prescindiendo de luchas por ascender dentro de una jerarquía.

    Como se suele decir, la cabra tira al monte, y la mentalidad dominante sigue siendo netamente jerárquica, excepto en el sector TIC. Es cierto que muchos se apuntan al movimiento Agile pero como leía hace poco, los hay que cambian las formas pero no el fondo, solo para vender modernidad o por quedarse con las ganancias en productividad. Los roles convertidos en cargos, la complicación de la sencillez con los Sprint O (cuanta mayor complejidad más roles intermedios y más controladores se precisan), o las soluciones de escalado para los grandes proyectos y organizaciones, creo que son síntomas de lo que digo. El lado oscuro va a estar acechando constantemente… mientras no demos un giro decidido y mayoritario a nuestra mentalidad.

    Agile ha rejuvenecido y oxigenado las anquilosadas estructuras mentales y organizativas de nuestras empresas. Este es para mí su principal valor, y hay que hacer una defensa cerrada de sus principios para evitar, en la medida de lo posible, ese lado oscuro.

    Junto a la innovación que también se está produciendo en el ámbito de la formación de jóvenes, con metodologías que priman el auto-descubrimiento a nivel individual; la participación y colaboración a nivel grupal; y que fomentan la creatividad y la co-creación a todos los niveles, se están postulando cambios profundos y muy sanos en nuestra sociedad. Luchar contra el lado oscuro de la agilidad da aire y fuerza a esos cambios sociales que tanto pueden beneficiar a las personas. Merece la pena…

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