El peligro del “efecto novedad” cuando se quiere hacer un cambio

Recuerdo, no por ser el único caso (aunque tampoco es el caso que más se repite, por suerte), sino por las fechas en las que fue, aquella vez que un alto directivo me llamó en plena semana de Navidad. Sería un día 23 creo recordar. De hecho, quedamos en esos días, porque era súper importante, no podía esperar. Estaba súper motivado porque había caído bajo el «efecto novedad» al descubrir las prácticas ágiles. Pero aquella iniciativa no superó al «efecto novedad»….

— Fdo. El que escribe este post

Esto que te voy a contar hoy seguro que te suena, o lo has sufrido o lo has practicado y, en cualquier caso, si vas a iniciar, o estás ya en ello, un cambio de prácticas te conviene reflexionar sobre ello. Yo lo he sufrido y he practicado. Es el que yo llamo “efecto novedad” frente a iniciar un cambio, una mejora, un cambio de hábitos, una gestión del cambio.
Hay infinidad de intentos de cambio que no superaron la fase del “efecto novedad”…
Creo que para hablar de ello, es mejor comenzar abstrayéndose del mundo que nos rodea, de empresas de software, de agilidad, de… x.
A todos nos gusta estrenar. A unos estrenar ropa, otros cualquier cosa electrónica, estrenar nueva oficina, estrenar nuevos compañeros, etc. A los informáticos, por ejemplo, nos encanta estrenar nuevas herramientas, tanto que lo que realmente nos gusta es estrenarlas… más que trabajar con ellas un tiempo prolongado, que remedio sino se puede hacer otra cosa, pero lo que nos gusta es estrenar, eso de descargar, instalar, aprender algo nuevo motiva… es el “efecto novedad”.
Es como aquellos que se apuntan a un gimnasio, una actividad nueva, ropa nueva, cosas nuevas, todo es motivación para ir… mientras dura el efecto novedad. Pero ojo… toda novedad es temporal, es imposible evitarlo, y tras la novedad viene la dura… “constancia”. Y la constancia ya no se mueve por el “efecto novedad”, necesita de fuerza de voluntad, fé, objetivos claros. Sin constancia nadie a logrado nada grande, nada grande sólo contando con los cortos efectos temporales del “efecto novedad”.
Lo que mueve al efecto “constancia” son otras cosas diferentes a las del “efecto novedad”. El “efecto novedad” es para todos los públicos y el “efecto constancia” sólo para unos pocos.
Es como lo del gimnasio, el “efecto novedad” te lleva a ir con alegría durante unas semanas, pero cuando, como es inevitable, se pasa el “efecto novedad” toca jugar la verdadera partida frente al “efecto constancia”. Y ahí es donde la mayoría cae. Empieza la pereza, los peros, los “pero es que”, los «bueno si… pero según un estudio de la Universidad de Poblete Village, que encontré en Google, tampoco está demostrado que el ejercicio sea bueno”.
Viene esa fase de justificar la decisión emocional de abandonar con algo racional que nos libere la conciencia, del pecado, caíste en el Lado Oscuro.
Más allá del gimnasio, de montar un blog, de adelgazar, etc., podemos ir al caso cercano de los intentos de “transformación ágil”, o como cada uno lo llame, a estas alturas ya debes saber a qué me refiero.
Uff, después de años trabajando de la misma manera, aburridos, cansados, quemados… aparece algo nuevo (nuevo entre comillas), eso con aire tan fresco llamado agilidad. Y ahí aparece el “efecto novedad”… ¡vamos a por ello!
Pero, ya sabes, el efecto novedad tiene por definición fecha de caducidad y tras esa fecha te espera ineludiblemente el juicio final: saber si soportarás al “efecto constancia”. Y pocos lo superan. Ahí el Lado Oscuro te seducirá para dejar el cambio, buscará la excusa perfecta para que vuelvas a tu tranquilo, y molesto, mundo, llegarán los “Es que nuestro caso es especial, somos diferentes”
Y un aviso más, si eres de los elegidos, de los que han sido dotados del don de la constancia, aguanta, que aún el Lado Oscuro puede llevarte al reverso tenebroso, porque Esfuerzo, cansancio y horas, por desgracia, aún habiendo superado al “efecto novedad” no te garantizan el éxito, ahora viene la única fórmula de triunfar… constancia + inteligencia. Y como no todos somos tan listos como quisiéramos, a falta de inteligencia, te queda un camino alternativo, que pondrá a prueba tu constancia… aprender del error, equivocarse, para aprender, para mejorar, para no dejar de seguir intentándolo. Es la única formula que he visto en primera persona repetirse en los que de verdad han logrado cambiar.
Ánimo y va por los, escasos, constantes.

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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5 comentarios en “El peligro del “efecto novedad” cuando se quiere hacer un cambio”

  1. Interesante «post del Jueves», añadiría que el efecto novedad es tan poderoso que hace creer que no lo es, disfrazado de muchas maneras.
    Por último decir que he encontrado la universidad de Poblete, pero no el deseado estudio que me libre del gym 🙂

  2. El efecto novedad existe, nos hacemos demasiadas ilusiones con «la novedad», pero es necesario, imperativo, seguir, continuar aprendiendo para hacer cosas diferentes que nos conduzcan a resultados diferentes, novedosos que nos animen y motiven.
    Lo bueno del efecto novedad es que puede acabar con el efecto quemado. Gracias.

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