Los origenes del Scrum Master

Cuenta Jeff Sutherland (co-creador de Scrum), que al primer equipo Scrum que hubo solía ponerle vídeos de los All Black, el equipo de rugby de Nueva Zelanda, también conocido porque antes de comenzar los partidos realizan la Haka, una danza maorí (abajo te dejo un vídeo, si nunca has visto una Haka merece la pena que lo veas).

De hecho, cuando puede compartir unos días con Jeff Sutherland en Estocolmo, hará unos 6 años (te dejó una entrevista que le hice), uno de los vídeos que nos puso era de los All Black.

La Haka es un baile de guerreros, para preparar la batalla, para venirse muy arriba antes del partido


Les ponía aquel vídeo para motivar al equipo (ahora saldrá alguno con que si era un video muy violento, ya verás). Y cuenta que aquel primer equipo empezó a preguntarse cómo podrían llegar a ser así, un equipo como aquel que salía en los vídeos.

Dice que llegaron a la conclusión de que había que cumplir cuatro aspectos, cuatro cosas que se apreciaban en aquellos equipos y que habría que copiar:

  • El primero que mencionaron fue tener un objetivo, y concentrarse intensamente en él.
  • El segundo fue una colaboración máxima, alta colaboración entre los miembros del equipo.
  • El tercero fue tener hambre de aplastar cualquier obstáculo que se interpusiera entre su objetivo.
  • Y el cuarto empujar y ayudar a cualquier miembro del equipo esté llevando el balón.

En aquel momento pensaron que alguien debería estar pendiente del proceso, de todo aquello que querían conseguir como equipo, no alguien que fuera un manager, alguien más entre el capitán del equipo y el coach (ojo, coach entendido como entrenador deportivo, que no se emocione alguno).

Después de ver a los All Black jugar, un día, el equipo decidió que aquel rol debería llamarse Scrum Master

Aquel Scrum Master, dijeron, debería encargarse de facilitar las reuniones, asegurar que hubiese transparencia y lo más importante, lo más importante, lo más importante… ayudar al equipo a descubrir qué se estaba interponiendo en su camino, ayudar a quitar desperdicios. Guiar al equipo hacia la mejora continua, preguntando regularmente… «¿Cómo lo podemos hacerlo mejor?».

Ese Scrum Master, al final de cada Sprint, debería guiar al equipo a preguntarse «¿Qué podemos mejorar de cómo estamos trabajando?» y «¿Qué nos está frenando?» Si se responden las anteriores preguntas con franqueza… «el equipo irá más rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado», comentaban.

Decía Jeff Sutherland (co-creador de Scrum), que el Scrum Master debería hacer ver al equipo dónde están los problemas, por eso los equipos deberían medir la velocidad de cada sprint (te dejo dos post relacionados, por qué muchos piensan que hablar de velocidad no es Ágil y el de ¿la velocidad es un fin o un medio?) y así reflexionar sobre qué les estaba frenando y qué podría aumentar esa velocidad.

El Scrum Master debería hacer visibles los problemas… «Alguien tiene que hacer las preguntas difíciles» (cuántos Scrum Master conoces que hagan las preguntas difíciles… ahí lo dejo).

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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