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Posted by on May 28, 2018 in General | 0 comments

¿Por qué una supuesta buena práctica es realmente una buena práctica?

¿Estimar o no estimar? ¿Por qué hacemos retrospectivas? ¿Por qué Sprints? ¿Historias de Usuario? ¿Pruebas Unitarias?… ¿Por qué?

En la ultima jornada en abierto sobre agilidad avanzada, la de hace unas semanas, la que organizó 233 grados de TI, compartía con los asistentes una técnica que llevo usando desde hace tiempo para reflexionar sobre si una supuesta buena práctica… realmente lo es, o por que lo es, o si no lo es, o si no sabemos ni porque la usamos.

Muchas veces nos guiamos por modas, porque mucha gente habla y dice usar algo, corremos el riesgo de caer en frameworks y metodologías religiosasel culto al carguero, etc., pero no hay una reflexión sobre las razones por las que usamos cierta práctica.

El tema tiene su profundidad, porque lo que para un grupo puede ser una gran práctica para otro puede no serla, porque la línea entre una buena práctica y hacer, sin pensar, lo que otros hacen, sin éxito… es muy fina. Porque tenemos más claro el Lado Oscuro que cuándo una práctica es realmente buena. Porque hoy algo puede ser lo mejor y mañana dejar de serlo (Aplicate el Shuhari), porque experimentar (y equivocarse) es la manera de aprender…

Para intentar entender si una práctica es buena, no, es muy buena o mala, intento clasificarla desde 3 dimensiones:

Valor

Sin que te vaya a resolver la vida por completo, me gustaría que pensaras, respecto a una práctica, que su objetivo final debiera ser ayudarnos a crear valor. El valor es un concepto abstracto, y cada uno le tendrá que dar su significado en su entorno, negocio, organización, pero, por acotarlo, valor está relacionado con negocio, con crear, por ejemplo, funcionalidades que resuelvan problemas reales de usuarios, cosas que sean útiles, que gusten, que aporten.

El valor también puede ser algo que te ayuda a descubrir nuevas necesidades de tus usuarios. Y el valor suele exceder a los clientes, suele ser más de cara a los usuarios, un cliente te puede pagar por algo y que luego los usuarios reales no quieran ni verlo.

Adaptación

Dicho lo anterior, con la profundidad que tiene para haberlo contado en 2 párrafos, en entornos, negocios, etc., cambiantes, inciertos, complejos, etc, (lo que algunos llaman VUCA), normalmente asumimos que nos va mejor experimentando rápido, poniendo esas cosas que se suponen que aportan valor cuanto antes en el mundo real, para aprender rápido de ello, para desecharlas si es necesario y crear nuevas ideas. Esto vendría ser adaptación, lo contrario a esta idea de adaptación es la prescripción.

Normalmente, una buena práctica lo es porque potencia la adaptación frente a la prescripción. Por ejemplo, especificar 1000 requisitos, que son una teoría que puede, o no, aportar valor una vez que sean una realidad… suena más a prescripción que a adaptación. Arrancar cuanto antes implementando unas pocas historias de usuario (end to end, convertidas en algo potencialmente entregable, etc.) suena más a adaptación.

Velocidad

Por último, te dejo la velocidad, a la que le he dedicado muchos post. La velocidad es un arma poderosa… pero también peligrosa si no se usa bien. Aunque el valor es el objetivo de fondo, la velocidad importa. Y la velocidad importa porque debiéramos entregar esos supuestos aportes de valor con la mayor frecuencia posible, lo más pronto posible, y esto influye directamente en la adaptación, porque no es lo mismo poner en el mundo real “cosas” cada n días que cada n  meses.

Eso sí, siempre entendiendo bien la velocidad, esa del ritmo sostenible, no la de correr mucho ahora para no poder andar mañana.

Terminando…

Sé que el tema es abstracto, nadie dijo que esto fuera fácil, pero intenta reflexionar sobre las razones que te han llevado a hacer uso de algo, de una práctica, y reflexiona sobre la razón por la que, supuestamente, es una buena práctica.

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

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