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Posted by on Ene 17, 2018 in General | 2 comments

La importancia de “aparentarlo”

Como sabrás, todas las profesiones suelen tener sus héroes, y heroínas, esos nombres que para los profesionales de ese sector se han convertido en mito, más mito aún si, por desgracia, esas personas ya no están con nosotros. Por si no eres informático, te cuento que, para nosotros, uno de esos nombres es Turing, mito intocable, hasta el punto de que si te refirieras a él sin palabras que no fueran alabanzas… serías retado a un Fatality en toda regla, por cualquier informático de bien que te escuchara.

De Turing hay centenares de cosas y aportaciones de las que se puede hablar, si bien la más popular es la famosa prueba que ideó y que lleva su nombre: La prueba de Turing. La prueba de Turing, que él describió en los 50, se ideó para determinar si un software podía considerarse inteligente y consistía en que, para ello, ese software fuese capaz de hacerse pasar por un humano.

La prueba establece que una serie de jueces deben charlar con ese software y con humanos, sin saber quien es humano o máquina, y sin poder distinguirlos externamente. Se realizan una serie de conversaciones por teclado, de cinco minutos, y si el software es confundido con una persona más del 30% del tiempo… pasa la prueba.

Turin era gay en los tiempos en los que ser homosexual era ilegal en Gran Bretaña. Y por ello, en el 52 fue condenado, y sometido a castración. Posteriormente se suicidó. Se suicidó mordiendo una manzana con arsénico.. lo que dio pie a la leyenda de que el símbolo de Apple viene de esta triste historia.

En relación a lo anterior, hay otra leyenda que cuenta que el famoso test de Turing le vino inspirado de un test al que los sospechosos de ser gays tenían que someterse, en la Gran Bretaña de los 50, para determinar si eran heterosexuales u homosexuales. En lo que refería a aquel test, al final, daba un poco igual lo que realmente fueras, lo importante era lo que aparentases pasando el test. Con el software pasaría lo mismo, no importaba si era inteligente o no… sino si el software podía pasar por serlo.

La industria del “parecer”, sin serlo, y sin el esfuerzo, e incluso incapacidad, que ello conlleva, es algo que ha acompañado a la humanidad, desde siempre, en multitud de facetas y dimensiones. El crece pelo universal, la dieta milagro, inglés con 10 palabras y el Ágil método repara todo. Y en lo nuestro, en el cómo trabajamos, desarrollamos, nos organizamos, lo ágiles que somos, lo mucho que sabemos (o aparentamos saber), etc., por supuesto que no es ajena.

En unos tiempos de gran demanda de transformación (digital?) en los modelos de trabajo, mas con la visibilidad que dan las redes sociales, con la imagen, positiva, o negativa, que ello pueda dar, la industria del aparentar tiene cada vez más mercado… si no trabajamos de una manera que se “entienda como moderna”, al menos, que lo aparentemos.

Las certificaciones son uno de los ejemplos más representativos de todo esto… no importa tanto saber como que quien venga a una entrevista lo aparente. Certificaciones de todo, desde supuestos frameworks ágiles para grandes empresas, que enmascaran bajo una imagen de apariencia ágil, con nombres lo más exóticos posibles, otorgadas por organismos lejanos, desconocidos, de los que no sabemos nada… pero que suenan bien en el CV. Certificaciones sí, pero como reconocimiento de superación (de un curso, examen, etc.), no como sinónimo único de “entonces es que sabe”.

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

2 Comments

  1. Me encanta tu blog, cada día lo leo a primera hora. Genial que nos compartas tanto conocimiento y tus puntos de vista.

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