Las dos palabras más importantes en una mejora… valor y desperdicio

Modelos, frameworks, buenas prácticas como Scrum, XP, el modelo de trabajo de Spotify, y etc., son grandes ideas que han hecho mucho por muchos y por muchas empresas. Pero, no olvides una cosa… son un medio no un fin. Y si cumplir Scrum, por ejemplo, es tu fin… tienes un problema. Y si no conoces tu «fin», al que deben ayudar a lograrlo «medios» como los frameworks ágiles… tienes un problema.
Tu fin pudeira ser que seas más competitivo, o tener un modelo de trabajo más feliz, o ser líder de tu mercado, o cambiar el mundo o n cosas más. Y para lograr tu «fin» siempre habrá dos palabras esenciales (seas consciente o no de ellas) que te guiarán, te harán saber si tus «medios» están siendo bien utilizados, esas dos palabras son… valor y desperdicio.
El resultado del trabajo de uno mismo o de un grupo tiene un valor, mayor, menor, o cero. Valor medido en cuánto ha contribuido ese trabajo a tu «fin», cuánto ha aportado ese trabajo a tus usuarios, clientes, a vosotros mismos, en forma de más rentabilidad, más satisfacción, descubrimiento de nuevas necesidades, felicidad, descargas, acortar el flujo de compras o lo que sea de cómo tú te plantees la vida.
Desperdicio es lo que frena la velocidad con la que entrego valor, pudiendo llegar a velocidad cero en entrega de valor, tanto desperdicio que no entrego nada de valor. Desperdicio es lo que no ayuda a aportar valor, interrupciones, cosas hechas que no valen para nada, trabajo improductivo, tristeza, descoordinación, papeleo, tiempo tomando decisiones innecesarias, etc. Todo eso es desperdicio.
Llama a este planteamiento pragmático, vale, sí, lo es.
Cada vez que uses una buena práctica, algo de Scrum, seas Scrum Master, trabajes en un equipo, seas Product Owner, líder del cambio, etc., siempre, deberías tener en tu cabeza un «cómo esto aumenta el valor y cómo esto reduce desperdicios».
Imagina que te da por refactorizar algo, piensa «cómo esto contribuirá a aportar valor y eliminar desperdicios», podría refactorizar un trozo de código milenario, que da pena verlo, pero que no se toca desde hace años, habrás invertido tiempo que no aporta mucho valor y no quita mucho desperdicio (ya que aun estando muy mal ese trozo de código ya nadie sufre actualizándolo). Que te da por montar una herramienta, igual… «cómo daremos así más valor y donde quitaremos desperdicios». Y así con todo.
Si algo no contribuye a aportar valor y mete desperdicio… mala pinta. Y esta debería ser la regla para adaptar un montón de prácticas de libro, ágiles o de lo que sea.
Te dejo algunos post de hace tiempo que complementan este tema, y que yo que tú me leería, que los disfrutes…

 

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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