Cómo un Dpto. de compras puede matar a su propio Dpto. de TI (e incluso a toda la empresa) (1/2)

Es curioso. Recuerdo un día que invité a una chica a cenar carne a la brasa sin saber que era vegetariana. Así que solo comió pan y se rompió un diente con un grano de centeno. Estuvimos toda la noche buscando un médico, un dentista de guardia. Y el dentista llevaba tal cogorza que… ¡le sacó el diente equivocado!

Lo anterior es un extracto de la película Face/Off, que supongo que en su día verías, sino aquí la tienes, cuándo puedas te la ves.  
Una cosa lleva a la otra, ya ves. La mayoría de las veces tomamos decisiones sin ser conscientes, ignorancia, de las malas implicaciones que pueden tener, de cómo una cosa nos lleva a la otra, y de ahí a otra, cada vez a una situación peor, ya sin ni acordarnos de por dónde comenzó todo…
El mundo de la tecnología está repleto de decisiones “estratégicas” de lo más absurdas, decisiones que en un principio parecían razonables y que luego desencadenaron un horrible conjunto de sucesos en cadena.
Y tristemente, año casi 2017, muchos siguen tomando y repitiendo esas decisiones absurdas, las mismas, una y otra vez, porque aún después de centenares de proyectos tecnológicos fracaso… siguen sin ser conscientes de dónde está el error, volviendo a repetirlo.
Quizá los casos más representativos de todo esto ocurren en los proyectos cliente – proveedor software (frente a los desarrollos internos), uno de los modelos más salvajes y despiadados que existen en tecnología, repleto de cosas absurdas que se llevan repitiendo una y otra vez, así desde hace años.
Y de entre todas esas decisiones absurdas me quería detener en las que tienen origen en los departamentos de compras, ya sabes, departamentos que no entran en asuntos técnicos, se centran sólo en cuestiones de contratos, tiempos, dineros, requerimientos a cumplir.
No entran apenas en lo técnico…. pero marcan su futuro de por vida, tanto que hasta aquellas decisiones absurdas ya olvidadas que tomaron (a las que obligaron) en un principio acabará pagándolas no sólo el proveedor de desarrollo… sino su propia empresa, de por vida.
Vamos con alguna de ellas, concretamente he seleccionado 4, las más típicas, impactantes y repetidas, te dejo un dibujo resumen que he hecho y hoy te cuento la primera y mañana el resto.
como-compras-mata-a-tecnologia

1 – Cerrar contratos y poner en ellos requisitos malos, o muchos, o pocos y, en cualquier caso… inamovibles 

Que si además son ambiguos, son muchos o son requisitos que intentan acotar proyectos de muchos meses… es la mejor manera de que la empresa de desarrollo te entregue algo que cumpla esos requisitos… y no te sirva para nada. No hay mejor manera de tirar el dinero.
Cada vez es más difícil adivinar que van a querer los usuarios (ojo, no los clientes) y cada vez más esto nos lleva a adaptarnos al cambio, a experimentar, a poner versiones rápido frente a los usuarios para ahí detectar necesidades reales. Todo lo opuesto a meter centenares (o 4) de requisitos a “ver si cuelan” y acierto con lo que quieren los usuarios y metiéndolos en un contrato para impedirme a mi mismo poder cambiarlos según pase el tiempo, cambie el mundo o detecte verdaderas necesidades y requisitos que ya no tienen sentido.
Muchas empresas que subcontratan a empresas de desarrollo software no saben trabajar de otra manera, como una cancioncilla repetida de memoria, como cuando nos teníamos que aprender de pequeños la tabla de multiplicar, sin pararse a pensar en otras maneras de trabajar, sólo saben lo de “yo trabajo por presupuestos (¿anuales?) – para ello necesito requisitos cerrados – para cerrar tiempo de proyecto – para ponerlo en un contrato – para tener un presupuesto”.
Ok, aparte de centrarte en cuánto te vas a gastar… piensa en cuánto de ese dinero gastado va a valer para algo.
Mañana continuamos con otras 3 cosas típicas con las que un Dpto. de compras puede matar a su propio Dpto. de TI

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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