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Posted by on May 12, 2016 in General | 3 comments

Esfuerzo, cansancio, éxito… y otras absurdas implicaciones de nuestro mundo y trabajos

La cosa no fue inmediata, nada, que va, yo, al menos, necesité unos cuantos años, ya hace tiempo, para darme cuenta. Quizá tú ya lo tenías claro desde el principio, pero a mí… me costó, pero desde que lo interioricé no puedo dejar de verlo de esa manera. Lo que me pasa ahora es que sigo viendo, y teniendo que tratar, con demasiada gente a que aún no lo ve igual que yo, lo cual es respetable, pero déjame que aunque lo respete… no lo comparta.

Desde muy pequeñito, al menos a los de mi generación, nos inculcaron la idea del esfuerzo. “Sin esfuerzo no se logra nada en la vida”. “Todo éxito requiere un gran esfuerzo”.

Pero las frases hechas son demasiado flexibles, interpretables y casi moldeables.

El primer error vino al hacer este nuestro subconscientemente la equivalencia de que si “no hay éxito sin esfuerzo” entonces “si me esfuerzo mucho… habrá éxito (seguro)”. Ja, demasiado fácil. Siento decírtelo, hacer un buen trabajo, concluir haciendo algo grandioso… no es sólo esfuerzo, no es sólo poner horas, no es sólo poner gente.

Pero nuestras mentes encontraron una justificación ahí, ahí en la anterior, y errónea, equivalencia. “Oye que hemos puesto mucho esfuerzo en esta tarea, van muchas horas y hemos trabajado muchos en ello… ¿cómo me puedes decir que el resultado de nuestro trabajo no está bien?”. Sí, ahí empezó el problema: si le pongo muchas horas, entonces… justifico el éxito, sí o sí.

El que para mí fue uno de mis abuelos, de pequeño siempre me decía “cuando termines un trabajo y le enseñes a alguien el resultado, nadie te va a preguntar, ni le va a interesar, cuanto tiempo le has dedicado, sólo les interesará si el resultado es satisfactorio”.

Es lo que tiene, los usuarios, los clientes, etc., no tienen mucho interés, incluso nunca sabrán, cuando esfuerzo y horas le pusiste tú, o un equipo con mucha gente, lo único que les importa es… el resultado.

Primera idea, salvo que seas un súper genio, o un equipo de genios, siendo personas normales, creo que deberías saber que sin mucho esfuerzo no habrá un trabajo de exitoso, pero, ojo, que  echarle un montón de horas, esfuerzo, no es una garantía inamovible para el éxito. No utilices el haberle puesto muchas horas como justificación para decir que el resultado del trabajo, sí o sí, tiene que ser un éxito.

Pero en nuestro mundo las cosas siempre se pueden llevar un poco más allá y a todo este razonamiento se le puede poner una derivada más compleja, diría absurda, pero no quiero ofender.

Una segunda cosa que suele pasar cuando se le pone mucho esfuerzo a algo de manera concentrada en poco tiempo es que aparece la debilidad humana del cansancio.

No, no, no necesariamente todo esfuerzo implica el mismo cansancio. Si pesamos en horas, por simplificar, no es lo mismo dedicar a una tarea 2 horas diarias durante 5 días que dedicarle 10 horas durante un solo día. De hecho, la primera opción probablemente obtenga mejores resultados, ya que la primera frente a la segunda varían en un factor determinante… el cansancio.

Y el cansancio, normalmente, es enemigo de las ideas lúcidas y brillantes, que sí suelen darse en trabajos de éxito.

Pero el caso es que, volviendo a lo nuestro, la errónea implicación de “esfuerzo implica [siempre y necesariamente] éxito” (que, como te conté, no es lo mismo a decir que “no hay éxito sino ha habido esfuerzo”) puede retorcerse un poco más si pensamos en “cansancio como sinónimo, o equivalente, de esfuerzo” o “a más cansancio más ha sido mi esfuerzo”.

Según lo anterior, podemos crear combinaciones tan explosivas como irracionales, tan interiorizadas en nuestro mundo como ilógicas, interiorizadas hasta la saciedad por muchos: “llevo desde las 1:00 de la mañana con esto, estoy muy cansado, destrozado… no me digas que lo que he hecho no es un buen trabajo, ni se te ocurra dudarlo, ¿no ves cómo estoy físicamente?”. Tan interiorizadas tenemos ese tipo de frases, digo yo que será otra herencia del mundo de los trabajos físicos, frente a los intelectuales, que si se te ocurre decir lo contrario puedes hasta tener problemas.

Bueno, cada uno podemos pensar lo que queramos, podemos auto-justificar nuestro trabajo quedándonos trabajando toda la noche del día anterior previo a la entrega, o meter decenas de personas en un proyecto, incluso metiendolas unas semanas antes de la entrega, pero más allá de lo que pensemos unos u otros hay un juez que tiene la última palabra: el usuario o cliente final, que puede que nuca sepa cuando esfuerzo le pusiste pero que si que sabe si para el ese trabajo es un éxito.

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

3 Comments

  1. Mira, totalmente de acuerdo. El problema que tenemos, sobre todo nuestra generación que tanto escuchó la palabra esfuerzo, es que se confunde esfuerzo con sufrimiento. Es decir, el esfuerzo, y pasarlas putas como vulgarmente se dice, es el fin del trabajo, cuando el esfuerzo, evitando el sufrimiento si se puede, debería ser sólo un medio para lograr el fin: el trabajo bien hecho.

    Y el esfuerzo hay que enterlo en cada contexto, pero no, echar horas y más horas es aparentemente la única forma de esforzarse. ¿Qué es más frecuente escuchar, que alguien ha estado hasta las 22:00 trabajando durante una semana todos los días o que gracias a una gran idea se ha podido ahorrar tiempo y ahorrar trabajo? Yo al menos lo primero lo he escuchado mucho, lo segundo nunca (Bueno, yo en un puesto que estuve creé, sin que me pidiesen, una macro de excel que tirando de base de datos creaba un informe automáticamente que antes se hacía manualmente durante 2 días. Me llevó 2 días hacerlo, pero ahorró 2 días de trabajo cada mes).

    Claro, ¿Qué es esfuerzo? ¿Quedarme programando todos los días 2 horas más tirando líneas de código sin buenas ideas porque el cansancio no me deja? ¿O irme todos los días a mi hora y en mi casa leer libros y mejorar mis conocimientos sobre mi trabajo?

    Seamos realistas, aunque la formación parezca un lujo del que se puede prescindir, un programador, cuanto más formado esté, y más haya leído, mejor trabajo hará en menos horas; 6 horas programando fresco y bien formado al día son más productivas que 10 horas cansado y estancado en conocimientos. Esto no es una cadena industrial. La mente fresca y mejores conocimientos pueden ahorrar tiempo. Claro, que se me caiga el boli a mi hora y me forme en mi tiempo libre, para hacer luego mejor mi trabajo, también es esfuerzo, pero no sufrimiento porque eso que hago en mi tiempo libre me gusta. Lo triste es que irte a tu hora, y mejorar en tu forma de trabajar con cada día que pasa, no se considera esfuerzo. Quedarte horas sin avanzar sí es esforzarse, e implicarse, y ser un gran profesional que lo da todo por la empresa, aunque ese todo sea de dudosa calidad.

  2. Yo de todo lo que dices me quedo con la idea: lo que importa es el resultado. Pero el resultado real. Qué se persigue? Un sistema eficiente que cumpla los objetivos de negocio y fácilmente escalable o que parezca que cumple todo lo anterior? Porque cuando no cumpla los objetivos, los de negocio se van a frustrar, cuando no se pueda escalar, los informáticos se van a frustrar, cuando no sea eficiente, las cuentas de resultados de la empresa se van a resentir, cuando esto último ocurra, habrá gente trabajando más, peor, por menos o incluso en el paro… Y así hasta que se comprenda que el esfuerzo tiene que ser conjunto, que el objetivo es la sostenibilidad y que el esfuerzo no es sinónimo de sufrimiento en dos casos: cuando las cosas funcionan bien o cuando vives del esfuerzo de los demás.
    Como ejemplo, si tengo que desarrollar mi conocimiento en un área y el facilitador no tiene suficientes conocimientos, el material de estudio es de todo menos adaptado (o peor, incongruente), el tiempo es marcadamente insuficiente y aún así tengo que alcanzar el conocimiento, no encuentro la forma de no asimilar esfuerzo a sufrimiento (y además real, porque tu cerebro está estableciendo conexiones de más o incluso estableciendo patrones de razonamiento falaces).
    Adaptarse al caos requiere un esfuerzo que implica necesariamente sufrimiento, a no ser que eludas o transfieras responsabilidades.
    Desde mi perspectiva.

  3. Efectivamente, echo de menos en el post la palabra “bien”.
    El nexo entre “esfuerzo” y “éxito” no es directo; dudo que haya “éxito” en una chapuza hecha con mucho esfuerzo.
    No sólo hay que trabajar mucho; también hay que TRABAJAR BIEN, y de ahí sí que sale el esfuerzo, y el éxito, al menos por la profesionalidad.

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