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Posted by on Oct 8, 2015 in General | 4 comments

¿Cómo puedes estar viviendo una revolución negocio-tecnológica-software… y pasar de ello?

Estoy escribiendo este post, en el Google Doc del móvil, mientras estoy en una comida (actualización: estABA en una comida, porque este post lo escribí hace ya su tiempo). En la mesa hay muchas personas, son gente técnica y gerentes, todos trabajan en consultoras de las muy grandes. Aprovecho este momento en el que no tienes nada que decir, ni te ves participe en ninguna conversación, quizá por falta de afinidad, quizá porque apenas conozco a la totalidad de los que comparten mesa conmigo, ese momento en que los miembros del grupo que si se conocen entre sí desde hace años, la mayoría, empiezan a hablar de sus cosas. Y te quedas sin conversación con nadie. Ese momento que, en ocasiones, casi que es un descanso. No está bien ponerse con el móvil en una comida, pero hay veces que te saca de situaciones frías.

Más allá de lo superfluo, en lo que ahora más pienso es en las horas que hemos compartido en la mañana. Mientras yo me emocionaba, una vez más, contando como nuevas maneras de trabajar (lo de nuevas, ya sabes, entre comillas y si quieres llamarlo agilidad, pues vale, si quieres llamarlo rescatar prácticas de hace muchos más años… pues también) están cambiando el mundo de la tecnología, dejando atrás viejos esquemas, saneando una profesión tan torturada, mientras… la persona de más al fondo, que desde antes de que yo empezara a hablar ya estaba metida en su portátil, no dejaba de contestar como un loco correos electrónicos. Lo vi tan acelerado que incluso me asusté, y le dije que qué pasaba, pero, con la mirada perdida, me contestó que lo sentía, que tenía “cosas muy urgentes e importantes que hacer”. De lo que saqué en conclusión, que hablar y tratar sobre cómo se estaba transformando el mundo de la tecnología y el software, y la profesión que vivimos, y como muchas empresas-consultoras tecnológicas, antes punteras, se estaban quedando fuera, atrás… no era tan importante para él.

Casi a la vez, mientras contaba cómo nuevos modelos de negocio están tirando de nuevas profesiones software, de la tecnología, y viceversa, de nuevos (ya sabes, entre comillas) ciclos de vida software, para crear productos más rápido y que cumplan necesidades antes no imaginadas, alineando como nunca negocio y desarrollo de tecnología, lo cual está cambiando todo,  la chica que está un poco más adelante no ha dejado de mirar el móvil, creo que no llegó a escuchar nada de lo que dije, porque antes de que empezara a hablar ya estaba con el móvil. Bueno sí, sí que dejó de mirarlo un momento, sólo cuando cuento el cambio del ciclo de vida en cascada con especificaciones cerradas a uno iterativo e incremental, con iteraciones cortas, parece que la palabra contrato es mágica y ahí levanta la cabeza para decir… -¿Y bajo ese modelo… cómo lo encajo yo los presupuestos? Es que nosotros, en la consultoría, vivimos de los márgenes-.

No es cuestión de alargar el post, y aburrirte contándote cómo el consultor del más adelante escribía un informe, el de más allá estaba con un excel, que parecía un reporte de horas a facturar a una popular empresa cliente, etc… También podría haberte contado de las 2 personas que no dejaban de escuchar, aunque sólo fueran un par, están dentro de lo normal, de escuchar atentamente algo que en unos años puede cambiar cómo trabajas tú y tu empresa radicalmente.

Vuelvo a lo mio. Quizá sea que no llame la atención mi discurso -¿es aburrida mi exposición?-. Creo que no, pero esta es una opinión demasiado subjetiva. No obstante, sí, pongo transparencias técnicas que pueden ser aburridas, aunque me da que el tema no lo es, y siempre meto una temática de imágenes que alegre al personal, en este caso eran de la película “Regreso al Futuro” (haciendo el símil de deja el pasado), bien podría haber sido, como otras veces, temática el Equipo-A, pelis de miedo, Freddy Krueger, Walking Deads, Star Wars u otros ya clásicos en mis charlas.

No creo que sea problema de lo ameno de la exposición, creo que es que a la gente le importa un pimiento algo que vaya más allá del marrón que tiene en este momento. Algo que no sea quitarse un correo electrónico del inbox. De terminar el “reporte” de horas y así no tener que hacerlo esta tarde en casa.

Claro que, el marrón, el mail, el «reporte» de horas de facturación es importante, pero… ¿Y si en unos años ese «reporte» de horas a facturar a un cliente por gente sentada en una silla, en ocasiones ni eso… no existe? ¿Y si ese contrato de varios años basado en una licitación con requisitos cerrados en la que el cliente apenas molesta hasta la entrega final… no existe? ¿Cómo puedes estar viviendo una revolución tecnológica, que llega a lo profesional, a los negocios… y pasar de ello? ¿Ni enterarte? ¿Ni prepararte por si el cambio te pilla con el pie cambiado? ¿Pensar que esto no va conmigo?

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

4 Comments

  1. Es genial leer a alguien como tú que siente tanta pasión por su profesión, he visto varias charlas tuyas en tu canal de YouTube y seguro que el problema no era de la ponencia.

    Tampoco digo que sea problema específico de los asistentes… supongo que es el día a día que nos come a todos… y el jefe que te pone una clase de formación pero te sigue reclamando todas tus tareas como si esa formación no consumiera nada de tu tiempo, ¡quién sabe!

    No obstante, yo creo que todos esos fogonazos de información quedan grabados en alguna parte del cerebro… y puede que en un momento dado, varia semanas después, a esos asistentes «distraídos» se les encienda la bombilla en el cerebro… y te vuelvan a buscar por Internet.

    A mi me paso lo mismo, con un video tuyo sobre «Deuda técnica y entropía»… lo vi, al principio pasé y luego a los meses regresé y fue cuando me enganché a tu blog.

    A veces se planta y los brotes salen pasado el tiempo

    • Genial el post y genial tu comentario, Fernando, aportando algo, cosa que yo no hago, salvo premiar de alguna manera a aquellos que nos hacen que el mundo (nuestro mundo) sea un poco mejor. Muchas gracias a ambos.

  2. Por una parte entiendo lo que dices. Ciertamente estás tratando un tema muy interesante y te encontraste gente que no te atendía.
    De aquí podemos sacar varias conclusiones y algunas de ellas seguramente serán ciertas.

    Podemos pensar que el resto de comensales no les interesaba el tema que estabas tratando o podemos pensar que tal vez en ese momento tenían otras prioridades.

    De ser así no significaría necesariamente que no valoren tu exposición o que lo estés haciendo mal pero tal vez, y como tú estás diciendo, prefieren terminar una tarea urgente para después, al llegar a casa, no tener que seguir trabajando y poder dedicarle tiempo a su familia (que seguramente será más importante para ellos que cualquier tema que pueda sacarles alguien en una conversación)

    Otra explicación podría ser que todo lo que estuvieses diciendo ellos ya lo pueden saber, que yo sin conocerlos no puedo deducir algo así pero de tu escrito entiendo que das por supuesto el conocimiento que tenían los asistentes en base a la atención que te estaban aportando.

    Solo es una reflexión pero como en todas las cosas creo que no siempre todo es blanco o negro, tal vez, si sentías curiosidad, deberías haberles preguntado individualmente sobre el interés que podían o no tener sobre algo que para ti era primordial en aquel momento y estoy convencido de que este artículo habría cambiado bastante (o tal vez no, quien sabe)

  3. Creo que se entendería mejor si explicases que en a penas dos décadas, que ya han empezado contar, entre el 30% y el 40% de los trabajos susceptibles de ser automatizados lo serán. Y que esa susceptibilidad es inherente a cualquier trabajo que carezca de creatividad (por el momento, pasada la primera franja también se automatizarán las actividades creativas).
    A otro nivel: la época de «el burro grande ande o no ande» ha pasado. Estamos en los albores de lo que se denomina «el siglo de la calidad». Pasada quedó la época de «mucha mano de obra» gracias a la época de «la revolución industrial». Ahora toca «la revolución tecnológica». ¿Y qué pasó en la revolución industrial? Que a la gente eso de dejar de comer no le parecía muy bien. Cosa que no creo que sea muy difícil de comprender. ¿Y qué le pasa a la gente ahora? Pues lo mismo, porque la historia se repite siempre, con diferentes actores y escenarios, pero no está de más conocer para comprender y aprender.
    Que el cambio hay que hacerlo está claro, pero lo que no se puede obviar es el impacto del cambio. A mejorar no debería negarse nadie, siempre y cuando te den medios. Si te dicen: las cosas tienen que cambiar en esta dirección, tú sabrás cómo te buscas la vida porque sino estás fuera … Mal apaño.
    Empero, si conciencias a los de abajo de la necesidad de cambio (nuevas generaciones y antiguas, no olvidemos que al fin y al cabo trabajo necesitamos todos y todos estamos en disposición de aportar algo) y les formas en las destrezas necesarias para el cambio, luego haces lo mismo con los de arriba (esto ya sí es complicado), ese cambio se da de manera natural y con tranquilidad.
    Lo más importante, a mi entender, es comprender que el cambio en un sector estratégico para la sociedad no puede darse de forma abrupta, concienciando de la necesidad y no del impacto.
    Premisas:
    – Si y sólo si asumís el cambio sobrevivirás como empresa.
    – Si y sólo si cuentas con gente preparada para el cambio podrás efectuarlo.
    – La gente de tu empresa está preparada para un modelo obsoleto.
    – Tu empresa es parte de un universo de sistemas interrelacionados.
    – Todos los sistemas están constituidos por empresas.
    – El sector al que pertenece tu empresa es clave en el nuevo modelo.

    Diccionario: Universo, modelo, sector, sistema, empresa, gente, cambio, interrelación, supervivencia, preparación.
    Diccionario extendido: economía, derechos, recursos, …

    Ánimo y gracias 😉

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