¿Qué me ponga corbata? La Tecnology Fashion Week. Moda, tendencias y complementos

Estaba el otro día comiendo con la amiga Ana de 233, justo antes de irme a dar una charla sobre deuda técnica, y al tomar el último trago de la coca cola zero le dije…
-A ver si ahora se me cae la coca cola, me mancho la camiseta y verás tú para la charla con el manchurrón -lo que me recordó que…-, hace años, una vez me pasó eso con un café, antes de dar una charla… se me cayó en «la corbata» y tuve que dar la charla con la corbata manchada.
A lo que ella, con gran lógica, me respondió –Ah ¿Es qué llevabas corbata?, bueno, y en cualquier caso ¿por qué no te la quitaste? -eso pensé yo, pero después de pensar unos segundos, la respuesta y el recuerdo apareció…
-¡Cualquiera se quitaba antes la corbata trabajando en una empresa de consultoría, como era mi caso, o teniendo que estar de proyecto en una de las típicas empresas grandes de este país!
Como ha cambiado el cuento. No sé si es que yo ya no veo igual esos encasillamientos, lo del todos iguales (como seguro sabrás hay / había sitios que hasta la corbata tenía que ser de un mismo color), vestiditos con lo mismo, y paso de corbatas, o es que el mundo ha cambiado, o quizá sea un poco de ambos. Será como en cualquier otro sector social, también en tecnología, igualmente, hay modas, tendencias al vestir e incluso en complementos y la corbata parece haber pasado de moda (que no implica que haya desaparecido).
Es que incluso recuerdo, ahora que estamos hablando del tema, que durante la última conferencia sobre calidad del producto software, allá por noviembre del 2014, unos chavales me regalaron una camiseta de su empresa. La camiseta llevaba pintada una corbata, un dibujo, y bueno, al final me pidieron que me la pusiera para sacarme una foto con ella y con ellos. Me la puse, y hubo alguien que incluso me dijo, en plan broma… –Es la primera vez que veo a Javier Garzás con corbata.
¡Leches! Me llamó la atención, porque recordé que unos cuantos años atrás no me quitaba la corbata ni en julio, daba miedo ir a trabajar sin corbata, es que ir sin corbata era tan grave… ¡como llegar tarde al trabajo! O Peor.
¿Te acuerdas cuando íbamos en el metro en pleno agosto, 40 grados, con tres capas de ropa? Es que era «corporativo». Eh, que yo lo he vivido… y he sobrevivido para contarlo, aunque seguro que alguno no logró superarlo. 3 Capas, con camisa de manga larga, chaqueta… ¡y corbata! Que no faltase. Pero si es que eso es denunciable ante la ONU ¿es que se piensa mejor con corbata a 40 grados de julio? ¿es que eso da imagen… corporativa? Pues será imagen de ser una empresa que tortura a sus trabajadores.
Pero es más, es que ahora voy a sitios y está casi… ¡mal visto ir con corbata! Recuerdo hace unos meses que estaba en una empresa, unos temas sobre agilidad y tal, curiosamente, ojo, una de las empresas más grandes del país, estábamos allí comiendo y pasan dos chavales encorbatados y uno de los allí presentes dice: -Pobrecitos, estos encorbatados, seguro que son consultores de esos jovencitos, de los que acaban de entrar, que los mandar a sufrir por cuatro duros.
No dejo de recordar cosas. Es que trabajé en una empresa, en este caso no era en España, que tenía en su intranet el “Catálogo de prendas permitidas en el ámbito laboral de la empresa” Oh. Entre ellas, como no, estaba nuestra amiga la corbata.
Incluso durante un tiempo hubo un movimiento reactivo en el sector, en contra de la imagen de «informático cutre», la de friki descuidado, la típica, que uso la corbata para separarse de esa imagen, y recuerdo en ese sentido reuniones y eentos en los que se pedía el uso de corbata «para que vean que no somos frikis».
Pues sí, yo durante muchos años también fui esclavo de la corbata. De que a ciertos clientes no podías ir sin corbata. De ese sin sentido, en muchas empresas de la imagen corporativa será la corbata… pero mejor sería tener de imagen corporativa no hacer todo tipo de chapuzas y despropósitos.
Así fue, hasta que me planté. Y ya ni me acordaba.
Guardando unos mínimos, no tiene sentido que juzgemos la profesionalidad por la forma de vestir, bien sea un trapo atado a tu cuello u otra cosa.
Así, no obstante, en nuestro sector la moda cambió, y ya es más raro ver a gente con corbata. Ahora se impone más el informático hipster,bueno eso quedó atrás, ahora se impone más el hipster con barba poblada y cabeza afeitada.
Quién sabe, los que saben de moda dicen que las modas pasan… pero siempre vuelven.

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

0 comentarios en “¿Qué me ponga corbata? La Tecnology Fashion Week. Moda, tendencias y complementos”

  1. Muy bueno el artículo!! Me he sentido identificado en muchas de tus historias. Lo de julio y agosto era matador, y aún hoy hay muchas empresas a las que tienes que ir «de boda».
    Yo recuerdo una vez en la que fui a un cliente un viernes, y pensando en aquello del «casual day» fui con traje pero sin corbata… ¡¡y pasé vergüenza!! En cambio en otros clientes, más cercanos al ámbito sindical, si te atrevías a ir con corbata, te llovían bolas de papel…
    ¡¡¡Un saludo!!!

    1. Que cierto lo de ir de boda, no se si os ha pasó que cuando te tocaba ir a una boda… ¡te ponías el traje de ir al trabajo! Y decías.. que raro me siento yendo a la boda, parece que voy a trabajar jajaja

  2. Eso lo he vivido yo y no hace tantos años (concretamente hace un par de ellos), además estoy seguro que mis antiguos compañeros siguen sufriendo el tener que ir trajeados y ecorbatados.
    Como anecdota recuerdo cuando me destinaron durante un tiempo a las oficinas del cliente. Era una administración pública así que allí nadie iba con traje, ni siquiera los jefes. El primer día que llegué el responsable del proyecto me enseñó mi puesto de trabajo, me indicó mis tareas y me dijo que el próximo día fuera sin traje, recuerdo que me dijo medio en broma que con el traje y la corbata parecía que yo era el jefe de ellos.

  3. Vivo en Alemania y aqui, como en tantos sitios, está muy de moda la estetica Hipster y Rockabily: barbas largas, tatuajes grandes y visibles, y ropa entre «cool» y «homeless»… todo ello cuidadosamente combinado y elaborado.
    Tengo curiosidad por saber si va ocurriendo lo mismo que con las corbatas. Que lo que un dia llama la atencion, mañana sera la tendencia que de aire joven y dinamico a la empresa y se volvera poco menos que imprescindible: «Como! que no me puedes mandar a ningun consultor tatuado, dinamico y emprendedor?»

  4. Pues acá en México esto de las consultoras es otro rollo. Acá es muy importante que vengas bien vestidito, la corbata es opcional afortunadamente. Pero en muchas empresas te das cuenta de quienes son consultores porque son los de traje mientras los «internos» andan de jeans, no vaya a ser que, como «consultor», se te olvide como programar si se te ocurre usar jeans en el trabajo.

  5. Jajajaja. La moda cambió. Es un hecho. Y nuestra amiga la corbata hace rato que no sale de mi cajón. Solo me bastó ver a los grandes CIOs y CEOs de las empresas actuales para saber que no debo usar más ese atuendo aludiendo al comercial de Gillete donde el postulante se afeita la cabeza porque su futuro empleador no usa cabello. Dicho eso, esta vez, estoy con la moda, pero todavía no confío en los tatuajes. Jaja Saludos

  6. Recuerdo mi primer verano laboral en gran consultora con traje y corbata, recién salido de la universidad, donde el propio cliente le decía al gerente del proyecto que podíamos venir sin corbata ya que el aire acondicionado se estropeó un par de días en una parte de las oficinas. No nos dejó. Creo que la ropa se usa también para remarcar la «clase social» laboral y dejarte claro visualmente que no eres parte del cliente ni vas a tener sus condiciones. Hasta límites absurdos si es necesario. Recuerdo también un día cualquiera en el que me vi a mi mismo trabajando allí, vestido de una manera que no pegaba nada conmigo y tomando conciencia de que aquel no era mi sitio. ¡Saludos!

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