Por encima de Scrum están los valores ágiles… pero por encima está el sentido común

Hace unos días hablábamos por aquí de que nadie sabe 100% lo que significa agilidad, te contaba cómo Jeff Sutherland (padre de Scrum y al que tuvimos la suerte de entrevistar en este blogya criticaba la “falta de una definición sobre qué es agilidad”.
Quizá por la falta de una definición hay quien cree que aplicar Scrum es ser ágil y así es. Así es porque Scrum es un conjunto de buenas prácticas que siguen los valores del manifiesto ágil.
Pero claro, y a raíz de lo anterior, hay quien piensa, con razón, que puedes no seguir Scrum y ser ágil… si sigues los valores del manifiesto ágil. O quizás no, quizás no está tan claro, porque otro padre de la Agilidad, Robert C. Martin (el tío Bob, al que también tuvimos la suerte de entrevistar en este blog) en un polémico post decía que ser ágil puede ser seguir los valores del manifiesto ágil… pero siempre sobre la implementación de un conjunto de prácticas (reales e implantadas en tu proyecto).
Pero aunque sigas Scrum queriendo ser ágil o aunque sigas los valores del manifiesto ágil hay algo superior que siempre deberías seguir: el sentido común.
Porque al final ¿qué es lo que queremos con Scrum o con la agilidad? Hacer buen y bien software. Es decir, en presupuesto, tiempo, calidad y con felicidad. Y si a esto le añades que Scrum son sólo buenas prácticas a adaptar y que los valores del manifiesto ágil son cuatro… te va a quedar mucho camino por recorrer sólo para crear un método de trabajo que te asegure lo anterior.
¿Y sabes quien va a ser tu mejor compañero de viaje (junto a la agilidad)? El sentido común. Ese sentido tan poco común, por desgracia, que requiere de mucha experiencia y que te va a decir “mmm bien, esta buena práctica es muy buena, pero en mi proyecto, con sus condicionantes, hay que aplicarla en este grado y de esta manera”.
Hacer software es complejo, lo ha sido y lo será, y vas a necesitar cosas como…
– Control de versiones y gestión de la configuración.
– Gestión de riesgos.
– Asegurar la calidad del producto software.
– Pruebas: carga, unitarias, integración, etc. Que no te van a funcionar si no tienes…
– Una buena arquitectura y un buen diseño.
– Trazabilidad, control de incidencias y problemas, etc.
– …
Ninguna de las anteriores prácticas están contempladas de manera detallada en Scrum y ni en el manifiesto ágil. Y cada una de las anteriores debe tener decenas de maneras de implantarse.
Así que recuerda, no olvides el sentido común, ese que sale de la experiencia y del conocer la situación particular de cada proyecto, al final va a ser el que te saque las castañas del fuego.

jgarzas

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.

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