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Posted by on Dic 14, 2011 in General | 4 comments

Lecciones de gestión de proyectos y liderazgo extraídas de la conquista del polo Sur

Una de las historias que de pequeño más me apasionaron fue la de la conquista del polo Sur. Creo que fue a raíz de la famosa canción de Mecano, a través de la cual me enteré de que existió un tal capitán Scott, luego leí que existió un tal Amundsen y la curiosidad cada vez creció más, hasta llevarme a leer todo lo que en aquel momento encontraba (básicamente en aquellos tiempos ochenteros enciclopedias en papel, revistas y quizás un poco después la Encarta) sobre aquella épica competición que mantuvieron el británico Scott y noruego Amundsen para lograr ser el primero en conquistar el polo Sur. Competición que acabó con la victoria de Amundsen y con la muerte en Scott en los hielos.

Justamente hoy hace un siglo desde que Amundsen conquistase el polo Sur. Y al acercarse este día, recordé que hace unos años tomé numerosas notas sobre las claves que llevaron a Amundsen a ser el primero en llegar al polo Sur… y volver para contarlo.  En su día tome dichas notas porque son verdaderas lecciones de liderazgo y gestión de proyectos, aplicables a cualquier tipo de proyecto, en nuestro caso a los de tecnología.

Quizás os sean de interés. Os dejo un resumen:

NO TE CASES CON UNA ÚNICA ESTRATEGIA (O METODOLOGÍA), CONOCE EL TERRENO Y ADAPTA LA ESTRATEGIA AL PROBLEMA. La principal clave del triunfo de Amundsen fue el escrupuloso estudio previo que hizo sobre la situación que en el polo Sur se iba a encontrar. Estudió a los inuit (los esquimales de Canadá y las regiones árticas) y a los pueblos escandinavos, y de ahí saco, por ejemplo, la idea de usar de esquís tirados por perros. En Canadá, vivió durante meses como los esquimales, y allí se alimentó de perros y pingüinos.  Scott no disponía de tal preparación a la hora de llegar al polo Sur, y no llevó perros, llevó caballos que no pudieron avanzar por la nieve, a los que se les congelaba el sudor, lo que hizo que sus hombres tuvieran que empujar los trineos, y acabaran extenuados. Scott no tenía experiencia suficiente, y además de no llevar perros,  no utilizó ropa adecuada y eligió una ruta mucho más peligrosa y complicada que la elegida por Amundsen… “¡Dios mío este lugar es horrible!”, escribía Scott en su diario.

INNOVACIÓN Y ORIENTACIÓN AL OBJETIVO. Antes de conquistar el polo Sur Amundsen ya había sido bastante innovador. Hasta que él lo hizo, nunca nadie antes había navegado por el paso del noroeste, que une Europa con Asia por el norte de América, y que une el Atlántico con el Pacífico. Ningún barco lo había conseguido, hasta que Amundsen decidió hacer la ruta con el ‘Gjoa’, de sólo 21 metros de largo. Tradicionalmente, los barcos polares eran grandes, para poder transportar víveres, tripulación, etc. El Gjoa fue el barco más pequeño de exploración ártica jamás visto. Preparado para sólo 7 tripulantes, sólo con lo imprescindible, su plan no era llevar alimento… la idea era cazar  y pescar a lo largo del viaje. Un barco tan pequeño le posibilito moverse ágilmente por los estrechos canales y poder cruzar el paso.

FRENTE A UN FRACASO, NO DECAIGAS, VUELVE A INTENTARLO. En 1909 Robert Peary logró conquistar el polo Norte, lo que fue una dura noticia para Amundsen, ya que su objetivo siempre fue conquistar el polo Norte, hasta el punto de estar preparando la expedición cuando conoció la noticia.  Pero frente a la evidencia, en vez de abandonar se planteo un nuevo reto, el que le haría famoso: aún quedaba por conquistar el polo Sur.

PACIENCIA, SABER ESPERAR EL MOMENTO Y DISCREPCIÓN. Amundsen ocultó su intención de conquistar el polo Sur hasta el final. No lo dijo a nadie. Guardo escrupulosamente el secreto para no dejar pistas a sus rivales. Solo se lo contó muy pocas personas, aquellas en las que confiaba totalmente y que le podían aportar conocimiento para su expedición, como su maestro Nansen, quien le prestó su barco.

TRABAJO EN EQUIPO Y RECONOCIMIENTO DE MERITOS. “Cinco manos, casi congeladas, sujetaron el mástil desplegando la bandera al aire, y lo plantaron, como los primeros en llegar al polo Sur geográfico», escribió Amundsen sobre su expedición. Aquello tenía que realizarse entre todos. “Todos los que habían arriesgado sus vidas en el esfuerzo y habían permanecidos juntos”.

HUMILDAD Y HUMANIDAD. En un comportamiento muy británico, Curzón, presidente de la Royal Geographical Society, dijo que Amundsen había ganado a Scott por suerte. A lo que Amundsen le contesto: “Rechazaría todos los honores y beneficios a cambio de poder salvar a Scott de su terrible muerte”.

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Cuando Scott y su equipo llegaron al centro del polo Sur encontraron allí la bandera noruega. Llevaba allí 34 días. La bandera estaba sobre una tienda de campaña, dentro de la cual Scott encontró la siguiente carta: “Querido Comandante Scott : Ud. será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros, ¿puedo pedirle que envíe la carta adjunta al Rey Haakon VII?  Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden serle de alguna utilidad, no dude en tomarlos. Le deseo un feliz regreso. Sinceramente suyo. Roald Amundsen”.

Sin poder evitar la desmoralización del equipo, Scott y sus hombres comenzaron el duro regreso a casa. Regreso que jamás concluirían.  Durante el viaje de regreso, poco a poco, sus hombres fueron muriendo. Lawrence Oates, con escorbuto y una pierna gangrenada, salió un día de la tienda. Al salir dijo “puede que tarde en volver”. Nunca regreso. No quiso ser una carga. A apenas 18 kilómetros del campamento, Scott escribía la última nota de su diario: «El fin no puede estar lejos… Por el amor de Dios, cuidad de los nuestros».

Referencias:

Os recomiendo el especial de elmundo.es sobre la conquista del polo, muy interesante y que me ha ayudado a completar muchos datos de las anteriores notas.

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

4 Comments

  1. Tiene sus años pero en la misma línea de reflexión sobre acontecimientos históricos y la gestión de proyectos hay una serie de 16 artículos publicados desde agosto del 2003 en adelante. Tienen el sugerente título de “IT Project Lessons from Titanic” y están recopilados en http://www.gantthead.com

  2. Gracias Peter por el link. Suena interesante de leer.

  3. Javier Reverte: “En mares salvajes”, “El rio de la Luz”.

    También te cuenta la odisea de los exploradores para abrir nuevas rutas de barco en los Polos, y encontrar pasos navegables por Alaska y Canada

  4. Que interesante que eres, me he propuesto leer todos tus publicaciones desde la más antigua a la más cercana. Una chica que también me intereso mucho, es una experta en pruebas que escribía en tu sitio y la busque en LinkedIn , a ver si me agrega , interesante, yo soy Qa y me interesa mucho todo lo que tenga que ver con testing y automatización , debo ser sincera me niego a la metodología agil, la encuentro desordenada y será que donde la he visto implementada , todos querían mandar y ahora todo le llaman célula, no sé porque y bueno veré , leyendo tus publicaciones que pasa finalmente, me gusta las opiniones de otras personas aunque sean contrarias a las mías, siento que es más válido que leer teorías … Saludos sé que he sido pesada en varios email , pero es la “resistencia al cambio”, saludos.

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