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Posted by on Jun 21, 2009 in profesión | 3 comments

Los superprofesionales del software

Aunque han sido semanas complicadas, con muchos proyectos, reuniones, etc., pude leer algunas cosas que tenía pendientes, de entre las que me gustó mucho la columna de Erdogmus en la última IEEE Software, que trata sobre la profesionalidad en el software, donde comenta algunos de esos principios que deben guiarnos en el día a día, y que demasiadas veces se echan de menos. Erdogmus escribe sobre un reducido grupo de profesionales, que llama los “superprofesionales” y que distingue por siete rasgos:

  • Responsabilidad. Todo superprofesional tiene un primordial sentido de la responsabilidad, y de la obligación de entregar aquellos resultados con que se hubiese comprometido.
  • Conciencia. Tienen gran sensibilidad (empatía) de las necesidades e intereses de los diferentes participantes en un proyecto. Y para ello un superprofesional tiene autoconciencia de sus fortalezas y debilidades, se conoce a si mismo y reconoce que sabe y que no sabe hacer.
  • Honestidad. Es demasiado frecuente observar como muchas veces no se dice toda la verdad en reuniones, estimaciones, informes de seguimiento, etc. Un superprofesional siempre se apoya en la verdad.
  • Resistencia bajo presión. Mantener un compromiso muchas veces sólo es posible resistiendo la presión constante de compañeros, jefes, clientes, equipo e incluso de si mismo. Y esta resistencia no es posible sin sacrificio.
  • Imparcialidad. Los conflictos de interés son constantes en el mundo del software, y la ética profesional debe ser la que guíe estas situaciones. Los superprofesionales tienen muy desarrollado el sentido de la objetividad y de la imparcialidad.
  • Sin perder la perspectiva, prestar atención a los detalles. Conocen el impacto que pueden tener las pequeñas decisiones y los pequeños detalles, pero sin que esto les haga perder la perspectiva global.
  • Pragmatismo. Cuando hay que tomar una decisión, con importantes pros y contras, pueden encontrar el mejor equilibrio, actuar de la mejor manera, teniendo incluso que dejar a un lado el orgullo, las convicciones, preferencias o tecnologías favoritas.

Sin olvidar que además de los anteriores, estarían otros como los temas eticos o el tener fuerte conocimiento de la disciplina software en la que se trabaje. Que sirva de ayuda para la mejora en el día a día, y que no sólo aplicaría a nivel individual sino también a nivel de empresa, organización o grupo, para mejorar o evaluar aquello que suele llamarse la “cultura organizativa”.

Espero esta semana tener algún momento libre (que, como agudamente me recordaba hithwen, en un blog uno hace lo que puede con el tiempo que tiene) y completar esta entrada otro articulo.

Javier Garzás

Javier Garzás

Ph.D. en informática, Postdoctorado en la Carnegie Mellon (EE.UU) e Ingeniero en Informática.

Primera vez que me tocó hacer una gestión Ágil en una empresa... año 2001. Desde entonces he trabajado en, o para, más de 90. Y he formado a más de 2000 alumnos.

También soy profe de la Universidad Rey Juan Carlos.
Javier Garzás

3 Comments

  1. Añadiría una más: persistencia.

    El superprofesional es insistente hasta que consigue el objetivo o cae por agotamiento. Y para más inri, al día siguiente ni se plantea cambiar de profesión si no que busca otro reto de los difíciles…

  2. Muy buenas tardes Javier, me ha gustado mucho este post. Algunos enlaces no se encuentra activos a la fecha.

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