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El cementerio profesional está lleno de jóvenes que prometían

Cuando fuimos los mejores
Nuestro otro yo nos acechaba
Mercaderes de deseos
Habitantes de la nada

Cuando fuimos los mejores
Dejamos de ser nosotros
Lo peor que llevas dentro
Se refugia en tu mirada

— Cuando Fuimos Los Mejores
Loquillo Y Los Trogloditas

¿Qué buscas en la vida? ¿Dinero, fama o felicidad? Nos decíamos hace tiempo en el trabajo. Buscas dinero, fama (reconocimiento, ser popular) o felicidad (vivir tranquilito). Cada uno contestaba lo que le parecía, pero había algo que no estaba implícito en esas tres palabras y que muchos nunca llegaron a entender, cualquiera de las tres cosas requería otras tres: esfuerzo, tiempo y constancia.

Estos meses, después de la “currada” de los previos, siempre son algo más tranquilos. Tanto que hasta me da para mirar el Facebook, creo que sólo le dedico minutos seguidos en verano a la máquina de cotilleo masivo más grande inventada por la humanidad.

Llevar ya tiempo en esto da el plus de ver muchas cosas con perspectiva y de confirmar o desmentir ciertas auto-predicciones que uno se hizo hace años.

Viendo el Facebook me vienen a la cabeza ahora mucha gente con la que he trabajado. Jóvenes en aquellos tiempos, que comenzaron a trabajar conmigo y que hoy son buenos profesionales que han conseguido su fama, dinero o felicidad. Con algunos mantengo contacto con otros no.

Pero también veo con nostalgia otro grupo de en aquellos tiempos jóvenes que prometían, tenían en su mano lograr su fama, dinero o felicidad, pero no aguantaron el esfuerzo, tiempo y constancia, muchos de ellos hoy ni se dedican a la informática, dejaron el sector (sin ser el mismo caso, pero del estilo a “Lo siento, dejo la profesión, dejo la informática, y me dedico a otra cosa”)

Por desgracia vuelvo a ver hoy lo mismo en muchos, cercanos, que de nuevo tienen claro lo que quieren pero buscan una vía rápida que no existe y que no termina bien (breaking bad).

Que yo sepa, pudiendo ser un ingenuo, aunque el tiempo por ahora no me ha dicho otra cosa, sólo hay 3 maneras de conseguir las cosas, según lo que tu busques, véase pasta, reconocimiento, tener un libro, un blog, que te llamen para dar charlas o cosas tan banales (pero extrañamente objetivo esencial de muchos hoy) como tener muchos seguidores en Twitter o tener un Meetup popular, etc., que para mí son:

a) Esfuerzo, tiempo y constancia. Trabajar mucho, muchas horas, superando que sólo tú, sólo tú, creas en ti, para luego, con un toque de suerte, lograrlo. Porque ni siquiera el echar horas garantiza el éxito (Esfuerzo, cansancio, éxito… y otras absurdas implicaciones de nuestro mundo y trabajos)

b) Tener suerte. Hay quien dice que no existe, que la suerte es el paso anterior, pero, aunque sea raro encontrarla, yo sí creo que la suerte existe.

c) Quitarle a otro, o comprárselo, aquello que tú quieres.

Sólo la a) es la que considero, entiendo que consideramos, honorable, pero lleva tiempo, esfuerzo y constancia, así que… demasiados buscan el pelotazo, intentan la b y la c, pero muy raro es que eso funcione.

Y una vez que alguien empieza por el mal camino, cae en el vicio, en el tabaco, el alcohol y la mala vida… es difícil de salir y se termina mal y la culpa de lo que me pasa es de otros.

Te cuento esto porque tú me caes bien y te tengo fe, que menos que estás ahí leyendo esto en pleno julio. Si llevas poco tiempo en esto no te vengas arriba pronto, si estás consiguiendo algo, empiezas a destacar en algo y ves que no estás dejándote los ojos en eso del esfuerzo, tiempo y constancia, si no llegas muerto de cansancio por las noches, si no utilizas cada segundo, en el coche, en el baño, etc., en pensar como hacer más cosas y mejor…. cuidado, puede que hayas caído en el reverso tenebroso, del que es muy difícil salir.

10 Respuestas to “El cementerio profesional está lleno de jóvenes que prometían”

  1. Agnor dice:

    Un matiz con esto del esfuerzo. ¿Que es el esfuerzo? El problema que veo es que es una palabra que se ha ido pervirtiendo con el tiempo. Se ha utilizado como sinónimo de sufrimiento, y, sobre todo, se ha utilizado como arma de presión para explotar a gente. Al final cuando se habla de esfuerzo cada uno interpreta una cosa diferente.

    Javier, yo entiendo el contexto en el que usas la palabra, y lo comparto 100%, pero estoy seguro que habrá gente que al leer este post piense en esfuerzo como echar horas y más horas en tu trabajo porque hay que mostrar compromiso; lo que importa es la actitud, no la aptitud.

    Para mi esfuerzo es hacer bien tu trabajo y luego, fuera de él, dedicarle horas y más horas a seguir aprendiendo, pero para ti mismo. Poder aplicar eso aprendido luego en el trabajo es un efecto colateral, pero no debe ser el fin en sí mismo. ¿Qué pasa si el esfuerzo es sólo en horas de trabajo? Que luego no hay tiempo ni fuerza para seguir aprendiendo, por lo que se está realizando un esfuerzo vacío que te quemará y no te dejará avanzar.

    Por eso considero que la palabra “esfuerzo” hay que matizarla mucho, para evitar que pueda utilizarse de forma aprovechada.

    • Sobre las horas he escrito mucho, http://www.javiergarzas.com/2014/03/horas-vs-conocimiento.html y en el post hay enlazado otro post que hala un poco de lo que comentas… http://www.javiergarzas.com/2016/05/esfuerzo-cansancio-exito-otras-absurdas-implicaciones-mundo-trabajos.html

      En vez de horas hablemos de dedicación, pasión, constancia y tiempo, con las premisas dichas anteriormente

      Saludos!

    • Joseba dice:

      Cita de Agnor: [i]”Para mi esfuerzo es hacer bien tu trabajo y luego, fuera de él, dedicarle horas y más horas a seguir aprendiendo, pero para ti mismo. Poder aplicar eso aprendido luego en el trabajo es un efecto colateral, pero no debe ser el fin en sí mismo. ¿Qué pasa si el esfuerzo es sólo en horas de trabajo? Que luego no hay tiempo ni fuerza para seguir aprendiendo, por lo que se está realizando un esfuerzo vacío que te quemará y no te dejará avanzar.”[/i]

      Agnor, excelente reflexión que comparto plenamente. No lo habría expresado mejor, ni en tan pocas líneas.

      Las empresas a veces te hacen una especie de chantaje moral cuando te sueltan el discurso del esfuerzo: “si te esfuerzas –o sea, si das el 120% por la empresa, no protestas y echas más horas que un reloj– podrás ascender y aspirar a mejores condiciones”, y luego es mentira, pasan los años y la empresa te deja en el mismo puesto pudriéndote, sin progresar ni aprender nada nuevo, te quemas en un trabajo que no te gusta por una empresa que no valora tu esfuerzo ni te valora a ti, eres útil pero no un empleado valorado, y al final de tu jornada, cuando llegas a casa, estás tan cansado que no puedes aprender cosas nuevas ni mejorarte en alguna área, lo que te impide crecer profesional y personalmente y te ancha a tu actual empresa (sin nuevas destrezas no puedes aspirar a nuevos puestos ni nuevas funciones).

      Yo siempre había sido de los empleados fieles y con compromiso, de quedarme más tiempo de mi jornada, de estar varios años con la misma empresa. ¿Y cómo te lo agradecen? Es que no te lo agradecen… Después de tres años y medio trabajando de técnico informático para la misma empresa, me di cuenta de que me había estado oxidando, cogiendo moho sin que la empresa pensase en mí en todo ese tiempo. Sólo pensaron en mí para meterme un segundo proyecto además de que ya llevaba, otro proyecto que era más de lo mismo, sin aprender nada nuevo (salvo un montón de procedimientos, a cuál más absurdo, que sólo servían para ese proyecto), más trabajo y estrés con el mismo sueldo y haciendo el esfuerzo extra de memorizar tropecientos procedimientos que fuera del proyecto no sirven para nada, sin ascender de categoría ni proyección profesional.

      Me dije: “¿Me apetece hacer el esfuerzo de coger un proyecto nuevo por una empresa que no se ha preocupado por mí en más de tres años? No. Hasta aquí hemos llegado”, y me negué a asumir ese segundo proyecto. Gracias a Dios me despidieron ese mismo mes, fue una liberación inmensa, y en los meses siguientes pude, ¡por fin!, dedicarme a mí mismo, a trabajar para mí, a mejorarme yo, a esforzarme en mi propio beneficio. Surgió en mí una motivación que no había tenido en años. Los frutos que he recogido de ese esfuerzo son inmensos, la gente no me creería, me han rentado más cinco meses dedicados íntegramente a mi persona que varios años trabajando para la empresa.

      He aprendido la lección y a partir de ahora, salvo que la empresa muestre un alto compromiso hacia mí que me permita progresar, no me quedaré en una empresa más de un año, tan pronto como vea que no se aprende nada nuevo ni hay progreso saldré corriendo. ¡Hay que espabilar! Las nuevas generaciones han visto cómo las empresas trataron a sus padres, por eso los empleados más jóvenes tienen tan poco compromiso, el mismo que las empresas tienen hacia sus empleados, es la ley del bumerán…

      ¡Saludos!

  2. Anónimo dice:

    Hola Javier, sería posible hacer la fuente de la página más grande?

  3. Como siempre fantastico artículo autoreflexivo.

    La verdad es que estoy de acuerdo que las indicaciones que das. De cómo se consiguen los objetivos marcados, y cómo esta profesión extenuante donde las haya va dejando cadaveres por todos lados.

    Estos cadaveres andantes no tienen que haber dejado la profesión, tal y como indicas, sino que se convierten en verdaderos Walking Dead. Para mí, estos son el origen de muchos de los problemas que luego hace que la gente caiga en el reverso tenebroso.

    Normalmente su influencia es alta, suelen estar en puestos directivos, con poca capacidad de la adaptación necesaria en un mundo tan cambiante. Estas personas son las que suelen absorver todas esas energias con las que llegan la gente joven, talentosa. Habitualmente por que están muy comodos tras sus mesas, o porque temen que la gente que viene con energía les aparten de sus acomodados asientos.

    Tengo que hacer incapié que estos Walking Dead no tienen que encontrarse en puestos directivos. El mayor riesgo son los mandos intermedios. Esos que intentan hacer y modelar su isla a su parecer para sobrevivir a las tormentas que nos tiene acostumbrado este sector.

    Solo hago una reflexión para esa gente, ¿Cómo sobrevirías mejor en el mar? disponiendo de una isla desierta en con un par de palmeras o con un barco aunque este fuese pequeño.

    En mi opinión cuando el mar se pica por tormentas es mas facil sobrevivir en un barco que en una isla, y todo porque la isla no se mueve y puede ser arrastrada si una ola levanta más de lo previsto. Por el contrario en un barco es probable que tengas que trabajar más para conseguir comida, pero en momento de marejada el barco se eleva y cabalga por encima de las olas, adaptandose a un mundo tan cambiante.

    Un placer leerte.

  4. Ana C. dice:

    gracias Javier

  5. Manuel dice:

    Hemos pasado de la calidad del software, a la calidad de los procesos del softare, y luego a la calidad de los que ejecutan los procesos del software; total, que al final el software es malo, pero porque la gente que vale ya no está en el sector.
    Es una simplificación muy, muy banal; pero “mayoritaria”.

    Me ha gustado mucho este post, javier. El skill de “coach” va subiendo…

  6. Amén. Y es duro, muy duro. Requiere tiempo y esfuerzo sin recompensa aparente durante mucho tiempo, constantemente. También está la presión social, que te “invita” a “disfrutar” y no “complicarte la vida” que seguramente daría para otra entrada. Gran post Javier.

  7. Jose Huerta dice:

    Javier, tienes razón pero me ha faltado un punto: saber dirigir el esfuerzo. “La potencia sin control” como rezaba aquel anuncio.
    Muchas veces para los que gestionamos en TI, me he preguntado ¿Qué hace que consigas tus objetivos o no? Y veo lo mismo que tú a mi alrededor. Gente que “aparentemente” sin esfuerzo progresa espectacularmente, a gente que se encasilla o incluso abandona.
    Para completar: Hice un par de reflexiones sobre esto mirando por qué unos progresan y otros no, cuando ves dentro materia prima y esfuerzo. http://gestionati.es/comentarios/progresar-como-gestor

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