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Spaghetti Dinner… en la auto-organización y hasta en los procesos de selección

En el mítico libro Peopleware: Productive Projects and Teams, entre tanto espectacular capítulo se suele recordar con frecuencia que un buen manager debería propiciar, ojo con lo de propiciar, ocasiones en las que fácilmente, y de manera frecuente, un equipo logre éxitos de manera conjunta. Es decir, que como manager no sólo habría que quedarse esperando ahí a ver si el éxito llega en proyectos, grandes actividades, quizá con demasiada poca frecuencia y similares, sino que, pro-activamente, debiéramos buscárnoslas para que lo más pronto y frecuentemente posible ocurrieran situaciones de éxito en grupo.

Y ponerle imaginación para ello, aunque sea generando situaciones que sin el ingenio del manager no tendrían que haber ocurrido. Creando pequeñas y frecuentes situaciones de éxito, que pueden venir de pequeñas tareas, simulaciones, actividades, etc., cualquier cosa que se te ocurra y que de forma sencilla pueda lograr un resultado, exitoso, del trabajo en equipo.

Con el añadido, ojo, que hay más, de que ese éxito debiera resultar del trabajo del grupo, y no tanto de la gestión que pudiera hacer el manager. El Manager genera la situación y la auto-organización del equipo la resolución exitosa.

La idea de esta antigua práctica viene a perseguir aquello de que el éxito suele llamar al éxito, pretende que las estrategias de trabajo en grupo que han logrado ese pequeño éxito se armonicen, éxito tras éxito, que la auto-organización se va vaya engrasando.

Y para fomentar esta práctica e incentivar la imaginación de managers (poco imaginativos) en aquel libro del Peopleware se proponía una práctica: La Spaghetti Dinner (cena de espaguetis, por si hacía falta traducción). Práctica que luego puedes haber visto “resucitada” bajo el marco del Management 3.0 (por cierto el 31 de mayo tenemos curso workshop de Management 3.0 en Madrid) y que nosotros, te hablo de 233 Grados de TI, usamos frecuentemente, desde hace tiempo, pero llamándola “233 Calorías” (aquí te contaba algo de ella, entre otras de nuestras reuniones).

La práctica del Spaghetti Dinner consiste en propiciar una reunión gastronómica con el equipo, pero no a la tradicional usanza, en la que, típicamente, el Manager elige el sitio para comer y, si te descuidas, hasta que se puede pedir del menú. No, así no, así suena muy a comida “comand and control”, no, la Spaghetti Dinner es ágil y busca la auto-organización, en laSpaghetti Dinner el Manager dice “el qué”, que viene a ser que hay que preparar una comida o cena, y el equipo resuelve “el cómo”, cómo la hará y hacerla (sí, implica cocinar en grupo).

Si has estado en alguno de mis cursos de Management 3.0 seguro que sabes de qué te estoy hablando. DeMarco y Lister ponen alguno caso como ejemplo para hacer uso del Spaghetti Dinner (que va desde decidir qué cenar pasando por el supermercado y terminando cuando se recoge la mesa), yo utilizo la práctica (sin el dinner) en los workshops de Management 3.0, 233 lo adaptó en su 233 Calorías, etc., y hasta hay quien usa la práctica en los procesos de selección.

Antiguamente, había quien a la hora de realizar un proceso de selección incluía una comida o una cena, entonces… ¿que mejor y más ágil que un Spaghetti Dinner? Si quieres saber si alguien va a encajar en el equipo, y en su estilo de auto-organización, organiza una Spaghetti Dinner e invítalo. Te aseguro que te va a resultar más informativo que un absurdo psicotécnico.

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